lunes, 1 de enero de 2018

30. TÚ ERES EL PRINCIPIO Y EL FINAL

¿Por qué sufrimos? Por no tener lo que queremos.
Nacemos llorando porque lo que nos gustaría -quedarnos en el vientre de mamá- resulta imposible. La vida es permanente conflicto entre lo deseado y lo alcanzado.
Lo que llamamos carácter no es más que la forma en que reaccionamos ante las limitaciones. Así, un niño puede optar por coger pataletas hasta que lo atiendan (algunos adultos, ridículamente, también). De la actitud que tomemos ante lo inalcanzado va a depender que seamos felices o desgraciados.
En el fondo sabes que tu valor, tu potencial es infinito. Y sin embargo chocas cada día con límites y barreras. ¿Cómo digerir esto?
Hay varias alternativas. De peor a mejor:
RESIGNACIÓN. Nos rendimos sin más, declarando nuestra incapacidad y empequeñeciéndonos. Ésta actitud, si se torna habitual, nos condena a la depresión.
CULPAR a otros. En vez de declararnos incapaces, culpamos a otros de nuestros males (los padres, la sociedad, el gobierno...) y esperamos que nos resuelvan el problema. Esto es paralizante.
SUBLIMAR. Restamos valor a lo que consideramos fuera de nuestro alcance, valorando más lo que sí podemos tener. Puede ser una estrategia saludable... si no se convierte en una forma de evitar esfuerzos.
COMBATE. La mejor actitud ante los retos. Si es alcanzable y bueno, movilizarnos para crecer y lograrlo. El peligro es no distinguir lo realmente imposible y quemarse en vana lucha.
TRASPASO (hay un plan mejor). Aceptamos lo que no podemos cambiar. Pero sólo después de probar a combatirlo y -lo más importante- buscamos cómo crecer con ello.
¿La estrategia para la felicidad? Luchar por lo que se puede, y aceptar constructivamente lo que no.
Una visión global nos ayudará a encontrar siempre ese plan mejor para crecer.
Todos los seres vivos estamos en el mismo juego. En lo más profundo, somos lo mismo. Quien comprende esto alcanza la serenidad.
Verse en los demás es llenarse de bondad y juvenil alegría, alcanzarlo todo. Participar del juego con el mundo, y no contra el mundo, es ser un ganador.
Feliz Vida