lunes, 17 de noviembre de 2014

13. QUÉ LINDO QUE SEAS TAN CABEZOTA

Te lo llevan diciendo desde la infancia, ¡qué cabezota eres! ¡Siempre te tienes que salir con la tuya!

Y tú, erre que erre. Sabes que es cierto y por muchos golpes que te lleves 'eres así'. Cabezota naciste y cabezota morirás.

¡Claro que podrías cambiar algunas cosillas de tu vida! Esas cosas que te permites un día sí y otro también 'porque te da la gana' aunque sabes que no te hacen bien. Y cuando alguien te lo echa en cara lo más suave que puede esperarse es que le digas 'es mi vida y hago con ella lo que quiero'... eso si tiene suerte y no lo mandas a freír monas.

Es genial que seas así. En serio. Esa tozudez significa que tienes sangre en las venas y que te niegas a que te manipulen. Si te empeñas en algo lo harás, por narices. Y esa es la principal cualidad de los ganadores.

De hecho, todos los buenos hábitos que tienes los conseguiste empeñándote en hacer algo una vez, y otra y otra. Piensa en todo lo bueno que lograste, y detrás verás una buena costumbre que supiste mantener durante días, meses o años. ¡Ser cabezota lleva a conseguir cosas!

Y sin embargo... Todavía no tienes todo lo que quisieras. Por desgracia en el mundo real 'hacer lo que quieres' no es compatible con 'tener lo que quieres'. Si quieres una cintura delgada, no te puedes dar esos caprichos dulces que tanto te gustan. Si quieres lucir firme y en forma, tienes que hacer deporte aunque no te apetezca. Para ganar dinero hay que trabajar duro. Para tener amigos hay que dedicarles tiempo. Por no hablar de los sacrificios diarios necesarios para mantener una buena relación de pareja y familiar.

Tus días son ladrillos, dime qué estás construyendo

¿Significa eso que debes amoldarte? ¿Dejar de ser como eres y hacer cosas que no quieres hacer?

Bueno, esa es la solución triste... que no funciona. Ya sabes que hacer algo a disgusto nunca sale bien. Dietas con efecto yo-yó, rutinas de ejercicios que abandonas a las pocas semanas, trabajos que te estresan, un día de mal humor y acabas discutiendo con amigos por chorradas, amores que te hacen preguntarte cada día si no mereces más, familias que acaban por sacarte de quicio.

Afortunadamente hay otra solución. La solución del cabezota. ¡La tuya! Es empeñarte en que te guste ese hábito que necesitas. Decidir que 'porque te da la gana' vas a ser tú quien ponga más amor y esfuerzo en la familia, la pareja y los amigos. Pase lo que pase. ¡Porque tú eres así! Que te gusta comer bien y hacer deporte. Que ya no te apetece intoxicarte más con tabaco, alcohol o cualquier otra cosa que dañe tu cuerpo de cabezota. Y que disfrutas trabajando más horas y más duro que cualquiera. Empeñarte en tener lo que mereces y si para eso te tiene que gustar X o Y, pues ¡te va a gustar!

Ey, no empieces a pegar bufidos. ¡No te estoy engañando! Ahora mismo te encabezonas en que 'nunca' te podrá gustar esto o lo otro. Pero ahí te estás infravalorando. ¿No eres capaz de salirte siempre con la tuya? Seguro que si alguien te desafiase a vivir un día solo con buenos hábitos, le ganarías la apuesta.

¡Pues desafíate tú ahora! Primero piensa a dónde te llevarán cada uno de tus hábitos si lo mantuvieras durante los próximos 20 años ¿Te costaría un precio en salud, dinero o respeto de los tuyos? Entonces ese es un hábito a eliminar. Piensa también qué hábitos mejorarían tu vida caso de mantenerlos 2 décadas. Esos son los que tienes que adoptar. Escríbelos si puedes.

Y ahora el desafío ¿Crees que puedes pasar un día entero haciendo todas las cosas de la lista 'buena' y ninguna de la 'mala'? Yo pienso que si de verdad eres tan cabezota, puedes lograrlo ¿tú no?

Venga, mañana es el día definitivo. Haz la prueba y demuestra que de verdad puedes 'hacer lo que quieras'.

Hazlo solo durante un día y luego ...vuelve a leerte este texto. ¿Lo harás?

jueves, 13 de noviembre de 2014

12. ¿TODAVÍA NO HAS DADO FRUTOS?

Basta un paseo por la naturaleza para comprender muchas cosas.

Uno puede observar los animalillos, cómo luchan y se esfuerzan por vivir. Pero sobretodo cómo se entregan por completo a la continuidad de su especie. A veces incluso dando su vida para que sus crías puedan salir adelante.

Un simple hormiguero o colmena es un ejemplo magnífico de individuos entregándolo todo por el bienestar común.

Se puede uno maravillar de cómo el sol, la lluvia, el aire puro... colaboran a la prosperidad de la vida. Todo es entrega, todo es generosidad.

Si te fijas en las plantas, en los árboles, verás esa misma generosidad llegar al extremo. La misma existencia de un árbol es total entrega: sus hojas producen oxígeno; su sombra cobija ante las inclemencias del tiempo; su tronco y ramas sirven de guarida a muchos seres; sus flores ofrecen belleza y aroma; sus frutos son la entrega definitiva con la que buscan perpetuarse en nuevas generaciones, dando además alimento para muchos. Y hasta su cuerpo servirá de leña siendo entrega útil hasta en la muerte.

¿Pide algo el árbol? ¿Se queja de su suerte? Recoge lo que le llega, y te lo devuelve multiplicado si lo riegas o cuidas. Pero a cualquiera que pasa le ofrece sus bienes, e incluso si le falta agua o nutrientes morirá, pero lo hará dando los exigüos frutos que sus fuerzas le permitan.

El árbol se ha considerado por eso siempre como un ejemplo de nobleza y generosidad. Su vida entera consiste en dar a los demás seres vivos.

¿Y tú? ¿Te has visto alguna vez desde esa perspectiva? Llevas muchos años recibiendo cuidados. Sol, alimento, protección... ¡Reconoce que, en comparación con esos seres de la naturaleza, has llevado una vida regalada! Y sin embargo... ¿qué ofreces? ¿Todavía te dedicas a pedir y llorar como un cachorro? ¡Esa edad hace tiempo que debió pasar para ti! Estás en la edad de dar frutos, sombra, madera...

Por favor. Sé un árbol noble. Ofrece, da, sacrifícate si es necesario por los demás. Esa es la vida de los seres más altos de la Tierra, y tú puedes serlo. Da a los demás cobijo, ayuda, alimento. Como ser sensible y racional puedes dar incluso mucho más: afecto, consejos, sonrisas, abrazos, conocimiento...


Piensa desde ahora como un árbol: la existencia entera te lo agradecerá. Esa es la realización que buscas, solo así tendrás la felicidad que la naturaleza quiere darte. La clave para el éxito definitivo no es recibir, sino entregarte.

Esa vida es la belleza de la Tierra. Elígela.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

11. JUGANDO A AUTOS DE CHOQUE CON TU VIDA

Es la atracción favorita para muchos jóvenes (y no tan jóvenes) en las ferias. Subirse a uno de esos coches y pasar un rato chocando con los otros, gritando y soltando adrenalina es muy divertido y, además, puede hacerse con total seguridad.

El caso es que en la vida nos encontramos muchas veces en una especie de partida de autos de choque sin quererlo. Igual que sucede en esa pista, es inevitable 'chocar' con los intereses o el carácter de las personas que nos rodean, Y aquí el inconveniente es que uno puede salir herido de verdad.

Es normal que los chiquillos se diviertan chocando con otros. Hay que entenderlo y corregirlos: están aprendiendo y es importante guiarlos hasta que comprendan cómo evitar hacerse daño y hacer daño a los demás.

Los adolescentes y jóvenes suelen ser los más agresivos (en la atracción de feria y en la vida). Les gusta fanfarronear y probar sus fuerzas. Tienen que hacerse notar. También a ellos hay que comprenderlos y corregirlos en lo posible, pero a fuerza de 'chocar' y practicar con otros jóvenes ya aprenderán.

¿Qué pasa cuando uno es una persona sensata y trata de circular con normalidad? Es casi una misión imposible: siempre hay autos que te van a chocar, a posta o sin querer. Hay que ser equilibrado y entender que eso es inevitable, no ponerse a dar gritos o responder con violencia a tu vez persiguiéndoles para chocarles, pues así no vas a tener un viaje tranquilo.

Piensa en cuántas veces te has alterado así en la vida por un 'choque' que alguien te dio. Esa persona igual andaba despistada, o es su manera de 'conducirse'. Si te lo tomaste como algo gravísimo y un ataque personal... el problema es tuyo. Si el golpe no te dañó seriamente, o si simplemente se dedicó a gritarte un par de tonterías, ¿para qué seguirle el juego? Sigue tu trayecto y déjale que él siga el suyo, chocando con otros si eso le divierte. Simplemente tienes que aprender a 'verlos venir' para esquivarlos, a reconocer a los agresivos, y si es posible a apartarte de por donde caminan.

Por otra parte, acompaña y ayuda siempre a los que están tratando de controlar su auto y se encuentran con alguna dificultad. Así es como más que participante en el juego, te convertirás en auténtico protagonista.

Si nunca ayudaste a nadie a cruzar un calle... no conoces la belleza

Haz esto en todo: rodéate de gente tranquila que quiera disfrutar el viaje sin sobresaltos. Perdona los roces inevitables que tendrás con ellos. Ayúdales a maniobrar si ves que se ven en líos... Cuanto más te comportes como un conductor civilizado, más fácil es que te rodees de gente positiva y que los liantes te dejen seguir. Si respondes a los choques agresivamente entonces tu vida, tu partida de autos, estará llena de adrenalina pero ¡no esperes llegar muy lejos!

Este sería mi consejo para hoy (y te aseguro que llevo muchas moraduras de los golpetazos que me han dado): no des tanta importancia a los inevitables tropiezos con los demás, no discutas, comprende su punto de vista y acepta su forma de comportarse como lo que es, su manera de jugar: lo importante es seguir adelante y disfrutar del trayecto.

Y en todo lo que puedas, ayuda a los que te rodean a que también lo pasen lo mejor posible. El viaje, así, vale la pena.

lunes, 10 de noviembre de 2014

10. TU DESTINO TE ANDA BUSCANDO

Algo va mal.

Sientes en tu interior que las cosas no deberían estar como están. Tú naciste para disfrutar la vida, para tener éxito y plenitud. ¡Sabes que ese era el plan! Y sin embargo te encuentras con limitaciones, mal humor, una vida pequeña en la que los días pasan uno tras otro sin grandes cosas. "sobrevives" en vez de Vivir.

Bien. Que te encuentres mal por ello es buena señal. ¡El cuerpo te pide marcha! Y eso significa que en tu interior la brújula sabe cuál es la dirección, y te está avisando como un GPS 'dese la vuelta' 'gire' 'tome la próxima salida'...

Claro, la solución no es subir el volumen de la radio para dejar de escuchar el GPS. Si ves que vas mal, tendrás que cambiar el rumbo.

Probaste con esa técnica de "El Secreto" ¿Eh? ¡Magnífica teoría! Pero... ¿Por qué leches no te funcionó en la práctica??

Visualizaste ese príncipe o princesa azul, y no llegó (pero no te diste cuenta de que estaba esperándote en el bar de frente a tu casa, mientras tú mirabas la TV comiendo ganchitos)

Pediste un trabajo con un buen sueldazo. El magnate árabe hizo lo que pudo poniendo el anuncio en todos los periódicos para encontrarte, pero no te molestaste en mirar la sección adecuada...

Sí, también te imaginaste con ese cuerpazo que todos admirasen. Pero ¿Te visualizaste también haciendo los ejercicios y dieta correspondientes?... Ummm

Sabes lo que quieres, lo que te haría feliz. Sabes que 'no hay atajo sin trabajo' y que tendrías que poner algo de tu parte. Y también sabes (aunque subas el volumen de la radio) que la parte divertida de conseguir las cosas es trabajar por ellas, y que no disfrutarías teniendo algo por lo que no luchaste.

Claro que mereces la suerte. Es más, te anda buscando como loca y haciéndote señas para que la recojas. Solo tienes que parar y escuchar, es muy sencillo saber el camino que te lleva al éxito en todo... es el mismo que te hace sentirte bien contigo y con los demás. ¿Cuál es esa actividad que tanto te gusta? ¿En qué preferías gastar tu tiempo de niño? Busca por ahí, piensa cómo dar con eso servicio a los demás... y dedíca a ello todo tu tiempo (no 40 horas semanales, sino 80 o 120 horas... busca algo que te guste tanto que hasta durmiendo te ocupe)



¿Es difícil? Más difícil es el fracaso. Tienes capacidad de luchar, tienes esa vocecilla interior que te garantiza que lo vas a lograr, tienes tus ganas de hacerlo. ¡Deja de pensar en el premio y disfruta con el juego!

Medita, reflexiona, cambia lo que tengas que cambiar y una vez hayas elegido un proyecto, sea cual sea, decide sencillamente que no vas a rendirte jamás.

Monta jaleo y que el mundo se entere de que encontraste tu camino. Ahí te quiero ver.